Una obra maestra de Erich Eisner
El 27 de enero de 2026 viajaremos a Lübeck para asistir a un concierto: la «Cantata Bolivia» de Erich Eisner. Me gustaría contarles las razones por las que esto representa un honor tan especial para mí.
Primer encuentro : La Dra. Töller, que recientemente publicó el libro M.Conitzer & Söhne , me preguntó si me sonaba el nombre de Erich Eisner y si había oído hablar del concierto. Sinceramente, confesé que no. Entonces busqué en Google «Cantata Bolivia» y «Erich Eisner». Bolivia es mi patria y mi corazón late por ella, pero ¿quién era el compositor y por qué compuso para Bolivia? Tuve que investigar un poco. Erich Eisner fue un músico y director de orquesta que tuvo que huir de la persecución nacionalsocialista. Bolivia se convirtió en su refugio. «Igual que mi abuelo Gerhard Conitzer», pensé. La obra trata sobre la reconciliación y la gratitud hacia el país que lo acogió. Sí, me pareció muy interesante. Bolivia no se menciona a menudo en Alemania, al menos no en los últimos 25 años que llevo viviendo en Hamburgo; y que un concierto de música clásica anuncie «Bolivia» así de grande, y no «Bolivien» (como se escribe habitualmente en alemán), me dio qué pensar. Tracé el paralelismo con mi abuelo, que hizo de Bolivia su nuevo hogar y se reconcilió con Alemania. Ya había encontrado dos puntos en común que habrían sido motivo suficiente para buscar entradas de inmediato. Pero, lamentablemente, el concierto es en Lübeck, a una hora de Hamburgo y en un día laborable. Un poco difícil para nuestra rutina familiar con dos padres que trabajan a tiempo completo. Qué lástima, pero como dice un dicho alemán: no se puede bailar en todas las fiestas. Así que decidí no ir y le deseé a la Dra. Töller que disfrutara del concierto.
Segundo Encuentro: El tema me siguió persiguiendo. El fin de semana estuvimos en el Museo Judío de Berlín y mi marido, Sven Heine, encontró en una gran pantalla la historia de Erich Eisner. Le interesó que también hubiera estado en Bolivia y me preguntó si lo conocía. Le dije que sí, que incluso había leído sobre él recientemente. Respondí sin tanto entusiasmo como el que él mostraba: «Erich Eisner fue el gran compositor y fundador de la Orquesta Sinfónica Nacional de Bolivia». Pensé que no era tanta coincidencia, tomando en cuenta que entre 1939 y 1941 entre 8.000 y 20.000 judíos europeos encontraron refugio en Bolivia. El hijo de Erich Eisner, Manfred Eisner, hizo una gran donación al Museo Judío, incluyendo la partitura de la «Cantata Bolivia». Unos clics en la pantalla y… sí, Bolivia, si, ya conozco la historia. Así que seguí caminando sin mucho interés. Me ardían los pies tras cuatro horas de caminata, eran las tres de la tarde, aún no habíamos almorzado y mi hija ya se quejaba, afirmando que ya se conocía el museo de memoria (lo cual dudo, pero eso sí, teníamos que comer). Fuimos al restaurante del museo, que por desgracia está al otro lado del edificio. Pase de lado por tanto conocimiento que me gustaría absorber de inmediato. Pero bueno, volveré. Durante la pausa, mi marido buscó «Conitzer» en la web del Museo Judío; no podía ser que no hubiera nada sobre la familia en todo el museo, siendo que la familia Conitzer llegó a tener 28 grandes almacenes en toda Alemania (Brandenburgo, Osnabrück, Coburgo, Rathenow, etc.). (Los cuales se pueden ver en detalle precisamente en esta página webpágina web dedicada a ellos.) Tal vez hubiera algo en el archivo. Y, efectivamente, encontró un resultado. Relacionado con la «Cantata Bolivia» aparecía el nombre de mi abuela: Yolanda Bedregal de Conitzer. Supuse entonces que ella habría escrito el texto. Cantata Bolivia… ahora sí me resultaba familiar. Había oído el nombre antes. ¡Misterio resuelto! Ella escribió el texto. Y punto. ¿Qué más hay que preguntar? Mi abuela fue poetisa y escritora, se hizo muy famosa y hasta la llamaron «Yolanda de Bolivia». Pero me faltaba ese vínculo: mi abuela tuvo que haber conocido a Erich Eisner. Al menos debieron verse una vez para que él hiciera el encargo. Muy interesante. Aun así, seguíamos sin encontrar nada de mi rama paterna «Conitzer» en el museo. Un poco triste, seguí el recorrido donde lo había dejado. Más tarde me quedé pensando en cómo se podría cambiar eso…
Lo que yo no sabía: Mi marido, a pesar de todo, le escribió a Manfred Eisner preguntándole lo obvio. Yo le dije: «¿Qué has escrito? ¿Tienes copia?». Dijo que no, pero me resumió el contenido: «Mi mujer, Valentina Holt (nacida Conitzer), vive en Hamburgo y es nieta de Yolanda Bedregal». Yo pensé: «Vale, a ver qué pasa». Manfred ya tiene 90 años y seguramente no responderá. Por dentro pensaba: «Sven ha vuelto a perder el tiempo. Todo esto es muy evidente y quizás nada especial. ¿Para qué necesita una confirmación? Puedo preguntar a mis primas, nietas también de Yolanda Bedregal, dónde encontrar el texto de la Cantata para leerlo. De todos modos, ahora estaba más interesada que antes. Ahora sí quería que ir al concierto y quería leer lo que mi abuela escribió. Pero sigo pensando que la gran obra era mérito de la composición de Erich Eisner.
Sincronicidades: Ya eran suficientes razones como para visitar el concierto, pero la cosa mejoró. Manfred Eisner nos respondió muy pronto, envió toda la información del concierto y adjuntó el texto de mi abuela. Recibimos con alegría la confirmación de que mis abuelos eran amigos de la familia Eisner en Sucre. Y allí nos enteramos de que el estreno, previsto para 1943, no se realizó. Iba a interpretarse para un presidente en Sucre, pero este fue derrocado dos años después, como era habitual en Bolivia. La cantata se estrenó primero en Israel en 2003 y recién en 2004 en Bolivia. ¡Increíble! ¿Tan tarde? ¿Por qué? Y ahora será el estreno en Alemania. ¡Simplemente guau! Eso lo hace aún más especial. La Cantata por primera vez en Alemania… definitivamente quiero estar allí. Esa misma noche le escribí a la Dra. Töller contándole que iría al concierto y que increíble que me parecía cómo todo se conectaba. Añadí que Manfred conoció a mi tía y a mi padre cuando fue el estreno en 2004. Informé a mi familia de inmediato y supe que mi tía Rosángela Echazú (Connie) organizó una recepción para Manfred en aquel entonces. Mi tía era una persona con muchísima energía que hacía todo con pasión y perfección; me imagino perfectamente lo cálida que fue la bienvenida en su gran casa. Lamentablemente falleció hace poco, pero la recordamos con mucho cariño.
Y aún hay más: ¿Creen que eso es todo? Pues no. Manfred me escribió y me refrescó la memoria: ¡en realidad ya nos habíamos conocido en 2005 en su casa en Brokdorf! Yo estuve allí, según recuerda él, aparecí espontáneamente una tarde soleada con mi hermano Cristian. Mi tía Connie le había contado que vivíamos en Hamburgo. Brokdorf no está lejos, a orillas del Elba. Perdí el contacto y lo había olvidado por completo. Lo siento mucho.
Esa misma noche vimos una entrevista de Manfred Eisner grabada por el Museo Judío (YouTube). Manfred relata su vida y la odisea de su historia familiar. Como él mismo dice, finalmente ha logrado, tras 50 años de intentos fallidos, que la obra de su padre sea reconocida públicamente en Alemania. Su historia, la de un niño que parte al exilio y hoy vive en Brokdorf, es increíble; nos quedamos pegados a YouTube una hora y media. Ahora que conozco la historia completa valoro aún más la cantata. Manfred también es autor del libro «Verhasst-Geliebtes Deutschland» (Odiada y amada Alemania), que mi marido pidió de inmediato para darme una sorpresa. Una vez más comprobamos lo pequeño que es el mundo.

Manfred Eisner y su libros
Manfred está feliz de haber finalmente logrado este proyecto con el apoyo de un grupo de promotores culturales y demócratas comprometidos con la lucha contra el resurgimiento del nacionalsocialismo y la memoria de las víctimas del Holocausto. Escribe: «Es la coronación del mayor objetivo de mi vida». ¡Lo felicito por su éxito! Es un logro grandioso y me parece hermoso que con ello honre a sus padres, al pueblo boliviano y a mi abuela. Un motivo de celebración verdaderamente bello. Ahora valoro profundamente su compromiso y sus historias, y me alegro de poder estar presente en el estreno de la «Cantata Bolivia» en Alemania.
Por cierto, la entrada es gratuita. ¡Estás cordialmente invitado!
Quieres asistir? Aquí tienes los detalles:
- Cuándo: Martes, 27.01.2026, 18:00 h.
- Dónde: Catedral de Lübeck (Dom zu Lübeck).
- Obras de: Erich „Erck“ Eisner.
- Texto: Basado en un poema de Yolanda Bedregal de Conitzer.
- Participantes: Coro Juvenil de Schleswig-Holstein, Nina Petri, Stella Motina, Genevieve Tschumi, Gevorg Aperants, Bruno Vargas, Orquesta de Cámara Judía de Hamburgo (Director: Emanuel Meshvinski).
Felicidades Valequita, rescatando la historia y la unión de Alemania con Bolivia!
Felicitaciones niña hermosa, cuando naciste el doctor dijo, es una linda gringuita, que ahora que estás lejos amas y valoras más a tus raíces que estando cerca. Que sea un hermoso concierto.